20/5/08

Un paseo

Es una sensación extraña pasear por sus calles y detenerte en una plaza rodeada de arcos. Levantas entonces la vista y ves los balcones abiertos al sol. Unos pasos más adelante ves la fachada amarilla y blanca de una iglesia y piensas que no es posible, que ésto parece el casco antiguo de Cádiz y no China. Menos más que hay chinos por todas partes, si no podrías llegar a pensar que te estás volviendo un poco loco con tanto viaje. Pero sigues caminando y lees un cartel que dice 'pharmacia popular' u otro que dice 'carpinteria' o ese otro que dice 'sapateria'. Te detienes y te llega el olor de unas sardinas asadas, y miras hacía una esquina y ves el menú que cuelga a la entrada de un 'restaurante' y que anuncia bacalao y pollo al horno. Y cuando bajas la vista, te fijas que el suelo está empedrado y, cuando la levantas de nuevo, ves el reloj del 'edificio de correos'. Te vuelves y lees 'Santa casa de Misericordia'... Entonces te acuerdas. Estas en Macao.

Ya estuve en Macao durante mi primera visita a Hong Kong en 2005 y desde entonces quería volver. Macao es un lugar que me gusta, sobre todo por su arquitectura colonial; no en vano, su centro histórico fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO el 15 de Julio de 2005.

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